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  • Foto del escritorRoxana Vega

Cuidar nuestra mente... Primera parte

Se lee tan fácil, se habla tan obvio del aquí y ahora, sin embargo, cuando nos acercamos a su comprensión, a su darse cuenta, ¿se nos escapa… y por qué nos pasa esto? se preguntarán los curiosos como yo.

 


Los invito a entrar en nuestras mentes y pensar un rato para poder entender.

Primero tenemos que observar que para nuestras mentes el ahora no existe, su tiempo es tan fugaz que; o se funde en el pasado o se proyecta en el futuro; y que el presente es un momento tan breve que casi no tiene identidad.

 

Nuestra mente está condicionada a pensar todo el día. Solo cuando duermo descansa y da paso a nuestro inconsciente y ese lúcido parloteo mental se detiene. ¡Uf, menos mal! Si así no fuera, nos volveríamos locos. Necesitamos dormir y descansar para que nuestra mente este sana. Unas de las peores torturas es que no te dejen dormir, te vuelves loco. Tu cerebro necesita detenerse y dejar de pensar. ¡Y sí que lo necesita! Es por eso que despertar al ahora es tan necesario. (En el ahora, no existe la mente.)

 

Nuestra mente, nuestra maravillosa herramienta necesita al igual que nuestro cuerpo, para ser eficiente y saludable, que le demos un descanso. No solo en el dormir nocturno, que a veces; por estar tan a mil en el pensar y en el hacer; nos cuesta desconectar al silencio y al descanso. Según Augusto Cury psiquiatra investigador de procesos mentales, el síndrome SPA (síndrome pensamiento acelerado) está a la base de muchos males modernos (depresión, ansiedad, etc.). Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada y ansiosa y nuestra mente está a mil, tratando de alcanzarla, ¡pobrecita! Necesita un yo ayudador y bien-tratante, porque la mente es nuestro instrumento y es nuestra responsabilidad administrarla correctamente. Claro está, si queremos que llegue digna y lúcida hasta el final de nuestros días.

 

La mente se prende sola. Si tiene contenido; que son las palabras; y si hay alguien pensante que las use, ahí esta casi como nuestra respiración. Digo casi, porque ésta es autónoma y nuestros pensamientos pareciera ser que se mandan solos, ya que, como cultura occidental no se nos ha enseñado a ser los administradores de nuestro pensar. Nuestro sistema educacional nos prepara mucho para llenar nuestra mente con diversos contenidos, pero no para cuidarla, no para conducirla, es por eso por lo que puede convertirse en nuestro peor enemigo si la abandonamos y la dejamos actuar sin control.

 

La condición de vivir en el ahora, es estar en un estado vivencial que perdimos al nacer cuando éramos “puro ahora” con el mundo, igual que los animales; sin consciencia del tiempo futuro ni pasado. A medida que crecemos, empiezan a representarse en nuestra mente los símbolos abstractos y el lenguaje alimenta nuestra capacidad mental para pensar y comprender la realidad. Pero también comienza así nuestro parloteo mental mandándose solo, transformándose en el personaje principal de nuestras vidas.

 

 

…y mientras tanto dejamos pasar el momento presente que es lo único que sabemos que existe, que es la existencia real, que es la vida. ¿El pasado es un “presente” que ya pasó y el futuro…? Nadie lo conoce, porque aún no existe. Mira, fíjate, observa y pronuncia lentamente... A H O R A…Fíjate en tus sentidos..que escuchas?.¿que hueles?. Nuestros sentidos son herramientas de nuestro cerebro para vivenciar el ahora DETENTE.. y observa mientras pronuncias ...AHORA…cómo se desvanece las letras en el tiempo como una ilusión un sueño, cual hoja que cae de un árbol en otoño y ya es pasado. Ya pasó, ese presente ya ocurrió y si vemos el futuro, no es mas que eso una ilusión.

 

Piensa en el futuro que quieres hacer mañana. ¡Aún no ocurre! es un presente que no existe, solo es una proyección en tu mente, una posibilidad en tus planes mentales. Y mientras miras hacia atrás y hacia adelante, tu presente pasa inadvertido y sin embargo es lo único que existe de verdad. Esa es la paradoja. Nos perdemos y nos desconectamos de la vida que está en el presente, que vive en un movimiento permanente y por ende, en el cambio. El tiempo es una construcción nuestra.  Es práctico y necesario para nuestro vivir cotidiano, pero no es el ahora.

 

Y así… nos pasamos pensando en el pasado o en el futuro. O estamos recordando o planeando que hacer mañana. Ambos estados del tiempo viven y se construyen en mi mente y en mis pensamientos, a través de palabras, ideas, imaginación, todas representaciones mentales. La vida de nuestra mente condicionada. Y esto es universal en cuanto humanos seamos, a todos nos ocurre el mismo proceso. Nada más que un chino piensa en chino palabras con imágenes, se funden en sus increíbles ideogramas. Diferencias en las formas pero el contenido es compartido por todos. Bla, bla, bla.

 

Es bella y magnífica nuestra mente, no cabe duda de eso, es una espléndida y fabulosa herramienta (¡que ahora me permite desarrollar y comunicar esto!) irremplazable para nuestra sobrevivencia y la agradezco siempre por eso. (y que no se me olvide jaja! Que mañana voy a comprar omega 3 para su mantención y buena lubricación)

 

Pensar bien y utilizarla bien es un arte, si pienso bien, siento bien. Nuestro pensar es la otra parte de la moneda de nuestro sentir que se expresa en nuestro cuerpo. Somos una unidad inseparable mente, emoción, cuerpo y espíritu. Entonces, si voy a pensar será con calidad, cuidando nuestra herramienta para que nos dure lo mas sanita en nuestra vejez. ¡Que así sea! Con calidad quiero decir, sin desperdiciar energías inútiles como ej: supuestos que casi nunca se cumplen o lamentos que ya pasaron y que tenemos que soltar …como un árbol suelta sus hojas que ya vivieron. ¡¡Tal cual!!

 



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