Buscar
  • Roxana Vega Alabarce

Potenciadores del daño

Actualizado: 24 may 2020

Si pretendemos cambiar de un círculo vicioso de maltrato a uno virtuoso de buen trato en nuestra forma de relacionarnos como familia, necesitamos dejar de ignorar aspectos importantes que giran en torno a nuestro tema de interés.

Por ejemplo, muchos padres consultan cuales son los factores que hacen más dañinos los maltratos. Si bien todo maltrato es dañino, existen circunstancias que propician un daño más profundo y significativo.

La edad en que dan inicio estos maltratos: ya sabemos que la etapa más vulnerable está entre la gestación y los primeros 5 años de vida.

Luego, la frecuencia e intensidad como se ejercen los maltratos. Un insulto y una humillación reiterados van destruyendo la autoestima del niño. Decirlo habitualmente como adjetivo otorgado por definición, crea una imagen de sí mismo negativa, disminuida y culpable.

Sin embargo, cabe distinguir que no es lo mismo que en ocasiones durante nuestra vida cotidiana, se nos escape un grito, una crítica o un insulto, como: eres un tonto, hasta cuando molestas! Si esto se produce ocasionalmente dentro de un contexto familiar caracterizado por ser un ambiente cariñoso y respetuoso del niño, el daño es mucho menor, ya que por un lado, la frecuencia es baja y por otro, la acción directa reparadora que puede ejercer el adulto conciente libera al niño de la responsabilidad del maltrato, diciéndole por ejemplo; hijo discúlpame, fue un mal momento, no es tu culpa, yo he tenido un mal día.

Otro factor que influye en la profundidad del daño es que, si se suman distintos tipos de maltratos, estos se potencian y se refuerzan como mensajes difíciles de reformar.

Además el temperamento del niño, es decir, lo que trae propio al nacer, también va a influir en como lo afecten los maltratos. Recordemos que cada niño reacciona en forma personal según su propia sensibilidad y características.

Otra pregunta frecuente es ¿Cuanto maltrato es necesario para producir un daño permanente?

Les planteo que el suficiente, porque que sin darnos cuenta, empleamos una manera discriminatoria, es decir, los daños colocan al niño maltratado en desventaja frente al niño bien tratado, tanto en sus recursos psicológicos como físicos (incluso estudios científicos han revelado que los niños felices se enferman menos) Este daño se observa sobre todo en la dificultad de poder generar relaciones sociales de calidad. Los niños y posteriormente los adultos maltratados se relacionan menos, son desconfiados, las relaciones son percibidas como peligrosas y amenazantes. Los daños del maltrato destruyen el respeto por los otros y más ocultamente por el mío propio. Lo que me dificulta desarrollar habilidades sociales afectivas necesarias para amar en plenitud.

1 visualización0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo